sábado, 28 de mayo de 2011

La Educación Ética


       La educación ética no sólo contempla la instrucción ética en el sistema de enseñanza. Cada sociedad forma una idea de aquello en que consiste la riqueza del hombre y cual vida es digna o indigna de llamarse humana. La educación en ética adquiere, por esta razón, marcos que atrapan la sociedad en su conjunto y, esto va, desde lo axiológico, pedagógico, psicológico, ideológico y lo sociocultural, entendiendo en este último contexto la educación en la comunidad y más específico en la familia. Juegan un importante papel las instituciones y organizaciones, así como los medios de difusón masiva. La educación en ética incluye la educación en valores aunque no la agota. Ella necesita en estos tiempos de crisis de los valores, enfocar su contenido a garantizar un modo de vida digno, acentuando su función en el enriquecimiento de la vida espiritual del hombre. No sólo de pan vive el hombre, dicta el viejo proverbio. La educación en ética debe estructurarse teniendo en cuenta la utilización órganica del tiempo como criterio de progreso de la personalidad. La historia de los hombres no es el tiempo, es su actividad. Por esta razón las políticas orientadas a elevar el bienestar de las personas no deben encerrar en sí sólo el aumento del nivel de vida sino de estímular la comunicación y el contacto entre la gente según sus intereses comunes durante el tiempo libre que deja el trabjo principal.

       Es la educación en ética que se imparte en los centros de enseñanza. Puede articularse a través de asignaturas como filosofía, religión, catequesis, ciencias sociales y ética, además de formaciones específicas (educación sexual, para la no-discriminación, entre otros) y en tutoría. Los temas de ética se tratan de forma transversal en el resto de materias de la educación formal, sean comunes u optativas. La educación ética y en valores puede ser entendida como una reflexión sobre la moral, o como un espacio para practicarla. Entendiendo moral como la práctica de los valores de una comunidad determinada.

      El objetivo central del proceso de educación ética, consiste en perseguir la construcción de una personalidad ética sólida, apoyada en el desarrollo de una conciencia moral autónoma. La construcción de una personalidad ética sólida incluye al menos tres niveles diferenciados, que deben interactuar de modo permanente e integrado. Estos tres niveles serían:

1. El desarrollo de un fuerte “sentido de vida”. Esto implica la capacidad de dar respuesta personal y autónoma a la pregunta fundamental de la vida. Esta pregunta puede formularse de modos diversos según sea el marco socio-cultural y familiar de cada persona (p.ej. ¿Qué puedo esperar de la vida, o de mí mismo?, ¿Para qué existo? ¿Qué quiere Dios, o la historia, o..., de mí?, entre otros.). No obstante esa variedad de formulaciones, o inclusive, no obstante el hecho de que no esté tematizada por la persona, la pregunta siempre existe en cada ser humano.

2. El desarrollo de un “proyecto de vida” concreto y realizable. La construcción de un proyecto de vida supone el intento consciente y deliberado de procurar la mayor coherencia personal posible, como camino de realización, definiendo para ello las opciones históricas que, de cara al futuro, hagan posible la concreción real de los propios ideales y de la propia escala de valores.

3. El desarrollo de una “estructura ética personal”, capaz de viabilizar y sostener los contenidos éticos de la propia vida. La existencia de las normas morales siempre ha afectado a la persona humana, ya que desde pequeños captamos por diversos medios la existencia de dichas normas, y de hecho, siempre somos afectados por ellas en forma de consejo, de orden o en otros casos como una obligación o prohibición, pero siempre con el fin de tratar de orientar e incluso determinar la conducta humana.

La Educación en Valores




“En un mundo mejor hay respeto, comprensión y
tolerancia en todas las relaciones humanas”.
Visiones de un mundo mejor, UNESCO

     La educación en valores es aquella que, principalmente, se centra en la transmisión y promoción de aquellos valores que facilitan la convivencia entre las personas y que se sustentan en el respeto a los derechos humanos. Es una cuestión de prioridad a nivel global.

.....Como resulta lógico, el ámbito académico no permanece al margen de este asunto pues, por ser una tarea de todos, se parte de la premisa de que si se crean las condiciones para incidir en la formación de ciudadanos más responsables consigo mismos y con todo lo que configura el entorno, la idea de habitar un mundo mejor —donde la convivencia sea armónica entre los individuos y las naciones, con base en el reconocimiento y el respeto de las diferencias— dejará de ser una utopía y se transformará en una realidad.

 .....Por ello es importante que desde los primeros años escolares, niños y niñas desarrollen una actitud reflexiva sobre lo que piensan y sienten acerca de sí mismos y de los otros; también es fundamental que conozcan sus derechos, clarifiquen sus valores, identifiquen cuáles son sus prejuicios, acepten las diferencias y logren asumir actitudes de mediación en la solución de conflictos.

El Docente Formador de Ética



“Ser un docente profesional es lo mismo que ser un docente moral1. La acción moral es un estado en el cual la persona considera los intereses de otros, no discrimina, y tiene un conjunto claro de principios o virtudes en las cuales cree y en base a las cuales actúa.” (Sockett 1993. En: Campbell 2003: 2)

Durante las últimas décadas, nuestro mundo a atravesado una historia marcada por conflictos, injusticias, corrupción, entre otros males. Estas experiencias, fundamentales para el crecimiento y maduración como seres humanos, reflejan una crisis en las relaciones interpersonales: no nos reconocemos como iguales ni como miembros de una misma comunidad que debe apuntar al logro de objetivos comunes.

Esto nos lleva a reflexionar sobre la función que la educación debe cumplir respecto al desarrollo de ciudadanos como personas capaces de valorarse y dirigirse hacia un futuro común, especialmente cuando hablamos de la formación de los futuros profesionales que, serán los encargados de aportar al mejoramiento en la calidad de vida de la humanidad Por ello, la formación ética de los docentes se torna una necesidad insoslayable, así como una responsabilidad moral de todos los actores que intervienen en el proceso educativo de las futuras generaciones.

Reflexiones de Etica Hoy


      La ética puede definirse como un manual de convivencia, como un tratado de buenas maneras, como un compromiso para la tolerancia. Pero dada la diversidad de costumbres, creencias religiosas, enfoques políticos y maneras de vivir de los distintos pueblos de la tierra, generalizar sobre la ética es casi imposible. Por eso, si tratamos de una ética mínima, estamos refiriéndonos a la parte sustancial del vivir en comunidad; a las pequeñas circunstancias, a las elementales exigencias que posibilitan que pueblos disímiles se entiendan en lo primario, y aprendan a tolerarse y a buscar ámbitos de concordia por encima de sus diferencias.

1. en el ámbito universitario, entendiendo que es la universidad la encargada de formar los profesionales que llevarán de la mano el progreso de las sociedades, hoy se preguntan qué está pasando para que dichos profesionales no dirijan su comportamiento científico en beneficio de la sociedad en general, sino que dirijan sus acciones profesionales en beneficio particular de sí mismos o de otros que le retribuyan glorias personales. Es decir, que el conocimiento científico esta al servicio personal en menoscabo del desarrollo social.
Esto mismo sucede en el ámbito familiar y social, en el que los comportamientos están ligados a generar satisfacciones personales por encima y en contra de la armonía de los grupos más vulnerables.

2. En los programas académicos ya no son importantes las asignaturas, cátedras o seminarios como: “comportamiento y salud”, “ética”, hoy se valoran más las signaturas prácticas, las que proveen de algún conocimiento técnico que le permite al discente poner a prueba sus habilidades para valerse en el mundo de ésta sociedad consumista, sociedad que valora el consumo, el “bienestar” personal y el facilismo.

3. La moral es innegable, lo mismo que la condición de la norma, no podríamos cuestionar si somos o no somos morales, o si estamos o no cobijados por normas, esa es una condición del ser humano como lo plantea José Ortega y Gasset, la moral es una condición interna del ser humano, no es algo que viene de fuera, no es algo impuesto es una condición del Ser. la condición ética de nuestros profesionales debe ser puesta en la mesa de debate de quienes estructuran los programas académicos, y que la preocupación se convierta en acciones concretas de formación ética, que debe ser transversal en los currículos de todo proceso educativo, desde el jardín de infantes hasta el nivel profesional.

El Docente como Formador de Etica




      El docente presta un servicio social que aporta soluciones a problemas específicos en la búsqueda del bien común como vía de encuentro con el bien más preciado del hombre, la felicidad (bienestar), el educador en la formación de la ética del profesional crea en el individuo criterios que le sirvan en la toma de decisiones, debe facilitar el saber ¿qué es la virtud? así como el recto actuar de la persona.

1.- creo que uno de los pilares fundamentales para la formación de la ética en nuestros ciudadanos esta representada por nuestros docentes actuales pero debemos entender que al ser humano como tal le es difícil actuar en algunas situaciones con ética apartándose de los verdaderos valores que deben estar presentes en su conducta, por lo que hay que agregar que el docente debe de ser lo suficientemente capaz y paciente para la formación de los valores en cada individuo ya que los métodos a utilizar pueden ser diferentes en cada persona.

2.- El hombre no se guía por instintos, razona y es libre manteniendo dentro de sí una eterna lucha entre el bien y el mal y el docente como formador de ética tiene como finalidad proyectar a los individuos como seres razonables y capaces de lograr un bienestar social.


3.- Profundizar en el “ser docente hoy” significa reflexionar en torno al rol docente, el saber pedagógico y didáctico en su relación con la sociedad del conocimiento y con la responsabilidad ética e ineludible que los docentes tienen hoy en la formación de ciudadanos capaces de contribuir a la “ciudadanización” de la democracia.
La pregunta central es, por un lado, si los docentes hoy están capacitados para actualizarse  y renovarse con la velocidad y prontitud que exige la sociedad del conocimiento. Y, por el otro, si tienen dominio pedagógico y didáctico para desarrollar en los estudiantes las competencias ciudadanas referidas a objetivos y temas transversales como los derechos humanos, la tolerancia, la no discriminación, la deliberación democrática, el respeto a la diversidad social y cultural, al reconocimiento del otro/a como un/a legítimo/a. La investigación ha mostrado que los docentes, desafortunadamente, no están plenamente preparados para asumir estos desafíos.  

      Lo más lamentable, sin embargo, es a mi parecer que las instituciones formadoras de profesoras y profesoras no se ocupan de crear condiciones para que los futuros docentes desarrollen las competencias que les permitan incorporarse creativamente a la sociedad del conocimiento. Me pregunto, por ejemplo, cuál es la proporción de tiempo que se destina en estas instituciones a la transmisión/memorización de conocimiento versus el tiempo que se consigna para el desarrollo de los  procesos de actualización/ recontextualización /creación de conocimiento; en cuántas  instituciones formadoras las bibliotecas están renovadas y modernizadas y en cuántas los estudiantes tienen fácil y expedito acceso a los medios tecnológicos.

       Las preguntas son aún mucho más candentes cuando se hace referencia al desarrollo de las competencias ciudadanas. Tengo curiosidad por saber en cuántas de las instituciones formadoras existe en la malla curricular un curso de derechos humanos; cuánto tiempo se destina a los objetivos y temas transversales; qué importancia se le asigna a la formación ciudadana versus a la  formación disciplinaria.

    El ser docente hoy es un ser demandado y emplazado, que requiere interrogar su rol, repensar y reconstruir el saber pedagógico y didáctico pero por sobre todo es imperativo que las instituciones formadoras se pregunten dónde deben poner el acento. Es decir, discriminar entre lo sustantivo y lo secundario, lo esencial y lo accesorio si desean contribuir al cambio necesario en el ser docente de hoy y futuro.



viernes, 27 de mayo de 2011

Educador que Necesitamos Hoy en Día.



  El educador necesario de hoy debe llevar a cabo un proceso multidireccional mediante  el cual se pueda  transmitir conocimientos, valores, costumbres y formas de actuar. La educación no sólo se produce a través de la palabra: está presente en todas nuestras acciones, sentimientos y actitudes.

    Nuestro educador de hoy debe adoptar de igual forma un proceso de vinculación y concienciación cultural, moral y conductual. Así, a través de la educación, las nuevas generaciones asimilan y aprenden los conocimientos, normas de conducta, modos de ser y formas de ver el mundo de generaciones anteriores, creando además otros nuevos. Debe de ejercer la tarea de socialización formal de los individuos de una sociedad.

    La educación se comparte entre las personas por medio de nuestras ideas, cultura, conocimientos, etc. respetando siempre a los demás. Ésta no siempre se da en el aula.
Profundizar en el “ser docente hoy” significa reflexionar en torno al rol docente, el saber pedagógico y didáctico en su relación con la sociedad del conocimiento y con la responsabilidad ética e ineludible que los docentes tienen hoy en la formación de ciudadanos capaces de contribuir a la “ciudadanización” de la democracia.

   La pregunta central es, por un lado, si los docentes hoy están capacitados para actualizarse  y renovarse con la velocidad y prontitud que exige la sociedad del conocimiento. Y, por el otro, si tienen dominio pedagógico y didáctico para desarrollar en los estudiantes las competencias ciudadanas referidas a objetivos y temas transversales como los derechos humanos, la tolerancia, la no discriminación, la deliberación democrática, el respeto a la diversidad social y cultural, al reconocimiento del otro/a como un/a legítimo/a. La investigación ha mostrado que los docentes, desafortunadamente, no están plenamente preparados para asumir estos desafíos.  

    Lo más lamentable, sin embargo, es a mi parecer que las instituciones formadoras de profesoras y profesoras no se ocupan de crear condiciones para que los futuros docentes desarrollen las competencias que les permitan incorporarse creativamente a la sociedad del conocimiento. Me pregunto, por ejemplo, cuál es la proporción de tiempo que se destina en estas instituciones a la transmisión/memorización de conocimiento versus el tiempo que se consigna para el desarrollo de los  procesos de actualización /recontextualización /creación de conocimiento; en cuántas  instituciones formadoras las bibliotecas están renovadas y modernizadas y en cuántas los estudiantes tienen fácil y expedito acceso a los medios tecnológicos.

     Las preguntas son aún mucho más candentes cuando se hace referencia al desarrollo de las competencias ciudadanas. Tengo curiosidad por saber en cuántas de las instituciones formadoras existe en la malla curricular un curso de derechos humanos; cuánto tiempo se destina a los objetivos y temas transversales; qué importancia se le asigna a la formación ciudadana versus a la  formación disciplinaria.
El ser docente hoy es un ser demandado y emplazado, que requiere interrogar su rol, repensar y reconstruir el saber pedagógico y didáctico pero por sobre todo es imperativo que las instituciones formadoras se pregunten dónde deben poner el acento. Es decir, discriminar entre lo sustantivo y lo secundario, lo esencial y lo accesorio si desean contribuir al cambio necesario en el ser docente de hoy y futuro.

1.- En cuanto al contenido de la actividad, el mismo es muy completo, ya que es explicito en cada uno de sus temas y representa el modelo ideal que debe implementar nuestro educador de hoy.
2.- es importante resaltar que estas vivencias no solamente causaron algún tipo de impacto a un pequeño grupo, pienso que lo hubo en todos y cada uno de nosotros, ya que logramos visualizar desde otro punto de vista la importancia de la docencia.
3. Pienso que la aplicación de todos estos conocimientos adquiridos, tuvo su inicio a partir del primer modulo, cuando llegamos a nuestros hogares y empezamos a comentar sobre lo aprendido con nuestras familias y amigos; porque de alguna manera comenzamos a formarnos como educadores.